Claves del éxito de un buen emprendedor por François Derbaix (1/3)

Hemos tenido el placer de hablar con François Derbaix largo y tendido acerca de sus tres facetas dentro del sector de las startups: como emprendedor, como inversor y como experto en Marketing. Aquí os dejamos la primera entrega que estamos convencidos dará luz a muchas dudas que hoy en día giran en torno al emprendedor. ¡Qué disfrutéis!

La estadística dice que sólo 1 de cada 10 startups alcanza el éxito. Tú has lanzando varias empresas y todas han funcionado. ¿Eres la excepción que confirma la regla?

Es posible que solo 1 de cada 10 tenga mucho éxito. Después hay unas cuantas de cada 10 que no van a ser ni un gran éxito ni tampoco un gran fracaso, que van a ir bien o regular, y otras que van a ir muy mal y tendrán que cerrar al poco tiempo.
En las startups en las que participé como emprendedor, de momento, tenemos dos éxitos: Toprural y Rentalia. Soysuper, de momento, es una semilla de éxito, Bewa7er está apenas arrancando y Voota fue claramente un fracaso. Así que de momento 2 éxitos, 2 en curso y un fracaso.

¿Cuál es, como emprendedor, la situación más difícil a la que has tenido que hacer frente?

La más difícil creo que fue el primer año de Toprural, con la incertidumbre de si iba a funcionar o no. Esa incertidumbre genera el estrés de la travesía del desierto. A mí me pasó factura: empecé a tener hipertensión, tenía pérdidas de visión, empecé a perder en salud y es cuando tuve que rectificar un poco, cambiar la alimentación, hacer un poco más de deporte y reequilibrarme. Por eso recomiendo hacer deporte, porque es una manera de liberar estrés.
Después situaciones hay muchas. Por ejemplo, tuvimos un problema de hosting que no se acababa de resolver y la web estuvo caída 18 horas seguidas. En el momento parece que te vas a morir pero luego el tiempo pasa y te das cuenta de que cosas peores pasan.

¿Qué consejo hubieses agradecido que te hubiesen dado?

Uno que hubiera agradecido al inicio, y que al final me dieron. Lo he aplicado y con el tiempo lo he agradecido mucho: "si no tienes clientes, no tienes negocio. Lo que estás haciendo realmente es desarrollar un producto pero no un negocio". Hice caso del consejo y empecé a llamar a gente que creía que podían ser clientes más potenciales y empecé a vender. Esto realmente lo hicimos a los 6 meses de estar online pero teníamos que haber empezado el día 1, por que tus clientes son tu mejor fuente de financiación.
Además, la mejor forma de aprender y mejorar tu producto es teniendo clientes reales. Se habla mucho de lean startup. Se piensa que es coste bajo pero sobretodo es trabajar con clientes y de forma interactiva desde muy pronto. Es hacer el descubrimiento de tus clientes, trabajar con ellos, ver qué hay que mejorar para que paguen por un servicio.
Este consejo, felizmente, no lo tuve demasiado tarde pero me hubiera gustado tenerlo el primer mes.

¿Dónde crees que está el problema en el actual ecosistema emprendedor? ¿Qué piensas de la nueva ley de emprendedores?

Para mí la Ley de Emprendedores no existe. Es un nombre que le han puesto a una serie de medidas que realmente no solucionan nada. Hay algunas cosas que valen la pena y después hay un montón de cosas que no tienen nada que ver con emprendedores. Realmente desde el Gobierno han hablado mucho pero no han hecho nada para mejorar.
Pero por otra parte, creo que la solución no debe venir del Gobierno sino que realmente los negocios se montan en la calle, no en la administración. ¿Cuál es el problema? Creo que hay un problema de financiación y que también hay un problema de sobrerregulación donde el Gobierno en lugar de simplificar, está complicando más el tema.

¿Cómo sabes cuál es el valor de tu empresa cuando estás buscando tu primera ronda de financiación?

El valor de tu empresa es lo que alguien esté dispuesto a pagar por ella. Yo hablaría con uno, con otro, con inversores, preguntaría cuánto se cree que se puede conseguir y de ahí sacaría una horquilla. En esa horquilla tendrás dos opciones: fijar el valor de tu empresa demasiado alto o fijarlo demasiado bajo. En caso de duda, yo recomendaría fijarlo demasiado bajo. Al fijarlo demasiado alto, conseguirás la financiación igualmente, pero puedes tardar 6 meses o un año, que requiera muchas reuniones con muchos inversores y mucho trabajo que te desvía del negocio. Te diluye un poquito menos, pero cuesta mucho trabajo y va a dañar el negocio, mientras la opción de ir a la valoración baja te permite cerrar la ronda con poco esfuerzo, te diluyes un poco más pero no le dedicas tiempo a una actividad no productiva como buscar financiación.

¿Has participado en algún programa de aceleración con alguna de tus empresas?

No, no existían. Participé en un programa en el año 2000, que se llamaba Startup 2000 y que era una especie de aceleración. Tuvimos un mentor, había fases de selección, fase preliminar, fase final... llegamos a la final, pero no ganamos. Sin embargo nos vino bien porque los mentores que teníamos ahí nos aconsejaron. Igual nos podría haber ido mucho mejor si hubiésemos tenido una aceleradora en aquel momento. Hoy, en todo caso, tengo la sensación de que hay aceleradoras buenas y aceleradoras malas. Las buenas son las que ayudan pero no generan demasiadas obligaciones y las malas son las que generan más obligaciones que valor. Al emprendedor que esté entrando en una aceleradora le recomendaría que hable con alguien que ya haya pasado por ahí, para tener el valor real de una u otra.
Los mejores proyectos suelen pasar por una aceleradora, y aunque no es una obligación pasar por una, en cualquier caso evitaría pasar por dos aceleradoras. Puede ser muy útil pasar por una y aprender de ahí pero luego hay que salir a volar.

¿Alguna recomendación para los emprendedores?

Les recomendaría no hacer demasiado caso a los consejos porque igual que un mentor te dice una cosa, otro puede decirte lo contrario. Al final quien decide realmente es el emprendedor. Hay que escuchar muchos consejos pero sólo hacer caso a lo que realmente te encaja, porque muchísimos consejos están equivocados.
Esto podemos extrapolarlo también a los inversores, ya que el inversor tenderá a empujar al emprendedor a tomar decisiones más arriesgadas, porque se juega menos, mientras que el emprendedor por lo general va a ser más conservador en sus decisiones porque se lo juega todo a una carta. Un emprendedor nunca debe dejar que sea el inversor el que tome las decisiones porque si no se convertirá en un empleado, y no tendrá la misma responsabilidad sobre el resultado.